La cúrcuma combate la oxidación de los tejidos, reduciendo su irritación y deterioro. De ahí, la eficacia de esta raíz medicinal frente a los trastornos inflamatorios y neurodegenerativos. Mientras que el jengibre es especialmente útil en gastritis protegiendo al estómago de las lesiones originadas por los fármacos, previniendo la formación de úlceras.